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Halitosis: cómo actuar frente al mal aliento

A todos nos ha pasado o nos puede pasar que el aliento nos huela mal. La conocida como halitosis puede producir vergüenza a quien la padece o hacernos pasar un mal momento en determinados casos y situaciones, llegando a ser motivo incluso de ansiedad. No nos sorprende que las estanterías de las tiendas se encuentren repletas de chicles, caramelos de menta, enjuagues bucales o productos que ayudan a combatir el mal aliento. Aunque la mayoría de estos productos son tan solo una medida a corto plazo. Si existe un problema detrás de la halitosis, no lo solucionan.

Algunos alimentos o enfermedades, así como determinados hábitos, producen mal aliento. Son muchos los casos en los que basta con mantener dientes y boca limpios para mejorar ese mal aliento o acabar con él, pero también hay casos en los que el problema no se soluciona y lo mejor es acudir al dentista o a un médico para descartar otros problemas de mayor gravedad.

El mal aliento es un olor desagradable de la boca. Es muy habitual levantarse con mal aliento por las mañanas, aunque ese olor desagradable suele desaparecer tras el desayuno o al lavar los dientes. Además de presentar ese olor desagradable, el mal aliento puede acompañarse de un sabor desagradable.

Son varias las razones que pueden hacer que el aliento presente un olor desagradable, siendo una de las causas más frecuentes la mala higiene bucal. Otras razones para que se pueda presentar halitosis son la gingivitis, las infecciones relacionadas con la erupción de las muelas del juicio, la boca seca, algunas enfermedades como la diabetes, los pólipos o una infección crónica en la nariz, la ingesta de ciertos alimentos o la toma de medicación. Las causas son de lo más variadas. Conocerlas y saber a qué se debe el mal aliento es la mejor manera de combatirlo.

Síntomas, causas y visitas al médico

El mal aliento varía a razón de la causa que lo produce. Existen personas que se preocupan demasiado por sí mismas, aunque presenten poco o ningún olor, en tanto que otras padecen mal aliento y lo desconocen. Saber cómo huele nuestro aliento no es fácil, por lo que la mejor manera de saber si “nos canta el pozo” es preguntar a alguien cercano y de confianza. Los profesionales de la Clínica Dental Smile Line cuentan con los últimos tratamientos y técnicas, además de la tecnología más innovadora y las mejores instalaciones para ofrecer el mejor servicio con la mejor calidad asistencial y, por supuesto, el mejor trato humano, y nos aseguran que lo mejor para evitar el mal aliento es una buena higiene bucal, salvo que exista un problema de mayor importancia.

Si se padece mal aliento, conviene empezar por revisar la higiene dental e intentar realizar algunos cambios en el estilo de vida, como cepillarse los dientes tras la comida, utilizar hilo dental y beber mucha agua. En los casos en que el mal aliento persiste, lo mejor es acudir al dentista; si él lo considera una afección de mayor gravedad, lo más probable es que sea necesario consultar con otro profesional médico para determinar la causa del mal olor.

En la mayoría de las ocasiones, el mal aliento empieza en la boca, siendo las causas bastante diversas:

  • Los alimentos que dejan restos de comida entre los dientes y alrededor de los mismos pueden incrementar las bacterias presentes en la cavidad oral y producir mal olor. Comer determinados alimentos como la cebolla, el ajo o las especias también puede provocar mal aliento.
  • Productos a base de tabaco. Fumar genera un olor desagradable en la boca. De hecho, los fumadores presentan más posibilidades de padecer enfermedad de las encías que produce mal aliento.
  • No lavarse los dientes ni la boca. Las personas que no se cepillan los dientes ni utilizan el hilo dental a diario se encuentran con que los restos de comida permanecen en la boca y producen mal aliento. Una película transparente y pegajosa de bacterias (la placa) se forma en los dientes. Si no se limpia como es debido, la placa irrita las encías y con el tiempo puede llegar a formar bolsas en los dientes y encías (gingivitis) que pueden avanzar a una etapa avanzada con pérdida ósea, la periodontitis. La lengua también puede atrapar las bacterias que producen mal olor; las dentaduras postizas pueden acumular bacterias y partículas de alimentos que causan mal olor, del mismo modo que los dispositivos bucales, fijos o removibles que no se limpian de forma regular o se ajustan como corresponde.
  • Los medicamentos. Algunos de ellos pueden producir sequedad en la boca y, en consecuencia, mal aliento. El cuerpo metaboliza los medicamentos y libera sustancias químicas que se pueden desplazar hasta la cavidad oral y el aliento.
  • Infecciones en la boca. Las heridas tras una cirugía, como puede ser la extracción de un diente, la caries dental, la enfermedad de las encías o las llagas en la boca pueden producir mal aliento.
  • Otras afecciones de la boca, la nariz o la garganta, como los cálculos amigdalinos, la hinchazón constante de la nariz, los senos paranasales o la garganta, pueden producir goteo posnasal y generar mal aliento.
  • Enfermedades como algunos tipos de cáncer, trastornos del metabolismo o la acidez estomacal constante pueden derivar en mal aliento. Un cuerpo extraño como una partícula de un alimento alojada en una fosa nasal puede producir mal aliento en los más pequeños.

Como podemos comprobar, las causas de padecer mal aliento son de lo más variadas y todo el mundo puede pasar por ello en algún momento de su vida. De hecho, es algo bastante frecuente.

Factores de riesgo y cómo tratar el mal aliento

Padecer mal aliento es más probable si se consumen aquellos alimentos que se conocen por producirlo, como el ajo, la cebolla o las especias citadas. Fumar, no mantener la cavidad oral limpia o la ingesta de determinados medicamentos puede contribuir de forma muy notable a que se presente el mal olor. Del mismo modo que la sequedad bucal, las infecciones de la boca o ciertas enfermedades. Es decir, los factores de riesgo y las causas son los mismos.

El dentista o profesional de la salud al que se acuda tiene los conocimientos adecuados para poder determinar y clasificar el aliento de la boca de un paciente con solo oler su boca y nariz. La parte posterior de la lengua suele producir el olor, por lo que los dentistas pueden proceder a su raspado para evaluar el olor que produce. Existen además algunos dispositivos capaces de detectar sustancias químicas que producen mal aliento.

Lo más interesante de todo es cómo reducir el mal aliento o evitar que se presente. Evitar que se produzcan caries, disminuir el riesgo de padecer enfermedad de las encías, limpiar la boca y los dientes de forma regular son esenciales. Otros tratamientos pueden variar, siendo el propio dentista el que deriva a sus pacientes a otros profesionales de la salud si considera que la causa del mal aliento es otra enfermedad.

Las medidas dentales para controlar el mal aliento pueden ser:

  • Utilizar enjuagues bucales y dentífricos. Si se debe a la acumulación de bacterias en los dientes, el dentista puede recomendar el enjuague bucal que las elimine y un dentífrico con agentes antibacterianos.
  • Tratar la enfermedad dental. En los casos en los que se padece enfermedad de las encías, se puede acudir al periodoncista. Esta enfermedad puede separar los dientes y crear bolsas profundas llenas de bacterias que producen mal olor. Para eliminarlas, puede ser suficiente con una limpieza profesional o reemplazar los empastes rotos, ya que son el caldo de cultivo ideal para las bacterias.

En casa se pueden llevar a cabo unos consejos muy básicos para reducir o evitar el mal aliento:

  • Cepillarse los dientes después de comer.
  • Utilizar el hilo dental una vez al día.
  • Cepillarse la lengua, ya que en ella se acumulan bacterias.
  • Limpiar los puentes dentales, la dentadura postiza, los retenedores y los protectores bucales al menos una vez al día o cuando señalen los dentistas.
  • Mantener la boca hidratada. No fumar y beber mucha agua. No consumir demasiada cafeína, no beber alcohol y evitar los alimentos condimentados.
  • Hacer cambios en la alimentación y evitar alimentos como la cebolla o el ajo, o comer muchos alimentos azucarados.
  • Cambiar el cepillo de dientes cada tres o cuatro meses y utilizar preferentemente uno de cerdas suaves.
  • Acudir al dentista de forma regular, dos veces al año.

Una buena higiene bucal es indispensable para evitar el mal aliento y muchos de los problemas asociados a él. Utilizar un buen cepillo de dientes, con una buena y adecuada pasta dental, además de recurrir al uso del hilo dental, es algo que está al alcance de todos. Acudir al dentista de forma regular y cuando corresponde es otro de los aspectos que ayudan a evitar que el mal aliento se instale en nuestras bocas. Salvo que exista un problema subyacente que dependa de otro profesional de la salud, cuando se trata de mal aliento por la cavidad oral, evitarlo es bastante sencillo.

 

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