Los problemas dentales, la consecuencia oculta tras la pandemia

El miedo, la ansiedad, la tensión… En fin, las emociones negativas que hemos vivido durante el largo confinamiento nos están pasando factura y numerosas clínicas médicas están viendo cómo aumenta exponencialmente el número de clientes que acuden a sus consultas. Es el caso por ejemplo de los psicólogos, quienes están encontrando numerosos casos de estrés, insomnio, depresión y ansiedad entre sus pacientes. Estos problemas pueden permanecer durante meses o años, motivo por el que es muy importante acudir a terapia para tratarlo cuanto antes. Estos profesionales, además, alertan de la importancia de evitar ignorar a la salud mental a pesar de la alerta sanitaria en la que vivimos desde hace varios meses.

Otro aspecto preocupante es el de la imagen que proyectamos y, en esto, nuestra dentadura es muy importante y otra de las que han salido más dañadas de esta cuarentena. En los meses que duró el confinamiento no solo nos tuvimos que tratar desde casas algunas dolencias, sino que la tensión vivida ha generado enfermedades de las encías o incluso bruxismo. Y en este caso, la pandemia derivada del Covid-19 también está acarreando numerosas secuelas en nuestra salud mental.  De hecho, la salud bucodental ha preocupado incluso a la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que antes del confinamiento 3.500 millones de personal a nivel mundial ya padecían problemas relacionados con ella: caries, problemas de encías, tensión maxilar, bruxismo… Por fortuna, los dentistas y los higienistas dentales han vuelto al trabajo de manera habitual. Y todos prometiendo la mayor seguridad. Un ejemplo lo encontramos en Mesiodens, quienes han vuelto al trabajo asegurando la salud de sus profesionales y de sus clientes con medidas como la desinfección constante y el uso de material protector.

Y es que la importancia de la reapertura de las clínicas dentales no es para menos, ya que una nueva epidemia está asolando esta nueva realidad tal y como comentábamos anteriormente: el bruxismo, los problemas en la mandíbula e incluso la rotura de piezas dentales son algunos de los muchos problemas dentales que se está encontrando la población. Y las causas de estos problemas ya son un viejo conocido: la tensión acumulada durante el confinamiento y la falta de actividad física propiciaron situaciones de tensión y de energía acumulada y estancada que no pudimos dar salida y ha acabado manifestándose en la tensión maxilar, conocida como apretar la mandíbula. Emociones como el miedo al virus y a salir de casa, la ansiedad generada por la situación, la incertidumbre que despertaba no saber cuándo íbamos a volver a salir de casa y la tensión por la falta de trabajo, las pérdidas económicas o la necesidad de pagar unas facturas son otras de las causas. Y no podemos olvidarnos del teletrabajo, ya que de la noche a la mañana hemos tenido que trabajar en mesas improvisadas con la primera silla que encontramos por casa. Y así pasamos horas y horas durante un mínimo de cinco días a la semana. ¿La consecuencia? Malas posturas que han repercutido en los músculos del cuello y de los hombros y que conducen al músculo que conecta la mandíbula y el cráneo.

La dieta, aliada en la salud bucodental

Lo que comemos influye sobremanera en nuestra salud dental y, aunque no soluciona todos los problemas (y menos los generados durante el confinamiento), adoptar una buena dieta puede ser crucial a la hora de mejorar el diagnóstico e, incluso, evitar ciertas enfermedades. El grupo de alimentos estrella es el formado por frutas y verduras, ya que frutas como la manzana, la sandía o la pera ayudan a mantener una correcta salud bucodental, el limón ayuda a mantener blanca la dentadura y las fresas cuentan con un componente llamado xilitol, una sustancia que elimina la placa dental a la vez que evita la desmineralización de los dientes. Las verduras, por su parte, también cumplen una función importante: las zanahorias también limpian la placa bacteriana y los vegetales crudos y crujientes retiran los restos de alimentos que pueden quedar entre los dientes.

Los lácteos, los huevos, las legumbres o el pescado también son grandes aliados para nuestra salud, ya que el fósforo que contienen es esencial para la estructura de los dientes. Además, hay alimentos que pueden parecer perjudiciales, pero no lo son y que están arraigados en muchas dietas, como son el chocolate, el té verde, el vino o la cerveza. ¿Cómo nos ayudan? Estos alimentos, consumidos con moderación, previenen la caries, mineralizan el esmalte, fortalecen la dentadura, combaten las bacterias y los hongos o ayudan a combatir la periodontitis.

Durante el embarazo, controla tu salud bucodental

Mucha gente se piensa que cuando una persona está embarazada, está enferma. Hay que intentar que no hagan nada, que no se esfuercen, etc. Es la típica frase de “estoy embarazada, no enferma”. Sin embargo, es cierto que en el periodo de gestación hay que llevar a cabo una serie de precauciones para que todo vaya sobre ruedas. Y hay un aspecto que parece que se olvida, y que hay que tener muy en cuenta. Cuando se está embarazada, hay que cuidar la salud bucodental, es decir, nuestros dientes.

 Durante el proceso del embarazo, las mujeres experimentan cambios hormonales que  hacen que aumente la  predisposición a la aparición de ciertos cuadros inflamatorios en las encías como pueden ser el Granuloma o la Gingivitis del embarazo. Por eso, ha que ponerse en manos de profesionales. En el primer caso, “se producen unos nódulos rojos inflamados en las encías que sangran con mucha facilidad y de manera intensa”, nos cuentan desde clínica dental José Luis Cano . Normalmente se eliminan tras el parto.  En la Gingivitis del embarazo, nos encontraremos ante unas encías inflamadas y sangrantes de forma generalizada en toda la boca. Suele desaparecer tras el embarazo.

Para evitar que estas cosas pudieran surgir a lo largo del período de gestación,  es muy recomendable acudir a las clínicas dentales. Igual que tienes tu cita con la matrona, tienes que solicitar las citas con tu dentista. Ellos te avisarán sobre las técnicas de control de la placa bacteriana (cepillado, seda dental y colutorio adecuado) además de una revisión durante el segundo trimestre de embarazo. Con todo esto, puedes estar tranquilo porque conseguirás no adquirir ninguna enfermedad.

Hay muchas teorías que dicen que el embarazo pone en peligro los dientes de las mujeres. Pues no hay que alarmarse, pero es cierto que puede pasar. De ahí que es muy importante que durante el embarazo, la mujer mantenga una correcta higiene oral y siga una dieta equilibrada. Solo con estas premisas conseguirás no tener sustos.

Ojo con las creencias populares

Las creencias populares, esas por las que a veces nos guiamos y luego descubrimos que eran bulos, dicen que el bebé obtiene el calcio de los dientes de su madre. Pues no es verdad. Cuando el  pequeño necesita calcio, lo que hace es obtenerlo a través de la dieta o de los huesos de la madre, pero nunca de sus dientes. Tampoco es cierto el dicho popular de que “cada embarazo me costó un diente”. Ya os lo digo yo que mi madre tuvo seis hijos y tiene todas las piezas intactas.

Descuidos que no hay que tener

Ahora bien, si una embarazada está desarrollando más caries puede ser debido a otros aspectos descuidados.

 Seguro que puedes ser por un descuido de tu higiene oral con el consiguiente acúmulo de placa bacteriana. Las bacterias de la placa dental utilizan el azúcar que comes para producir ácidos que atacaran el esmalte de tus dientes provocando caries. Por eso, es vital la limpieza de los dientes, además de la pasta hay que saber usar el irrigador y luego un enjuague bucal.

A medida que tu barriga aumente de tamaño empezarás a comer pequeñas cantidades de comida con más frecuencia por qué en seguida tendrás sensación de saciedad. Ahora bien, tienes que evitar comer alimentos dulces y/o de consistencia pegajosa. Efectivamente, estamos hablando de las famosas chucherías, zumos envasados, refrescos, bollería, que cuando una mujer está embarazada puede ser una bomba.

 Desgraciadamente, al estar embarazada siempre se producen vómitos provocados por el reflujo del ácido del estómago. El ácido del estómago provoca una erosión del esmalte del diente volviéndolo más susceptible a la caries. Por eso, no vale con lavarte bien la boca, además tienes que tomar algunas medidas. Además, notarás que tienes los dientes más sensibles que nunca.

No olvides de que los cambios hormonales del embarazo no se pueden controlar, pero sí está en tu mano eliminar el resto de factores que provocan gingivitis y que son principalmente: la placa dental (hay que limpiar cada día los dientes) y el sarro (deberás realizar una limpieza de boca con tu odontólogo). Ahora bien, siempre asesorado por un especialista, que en este caso, tiene que ser un dentista de confianza.

Ya has visto que el embarazo no es una enfermedad por lo que la embarazada puede recibir el tratamiento dental que precise. Durante el primer trimestre se suelen realizan sólo tratamientos de urgencia, ya que es durante el primer trimestre cuando se van a formar las estructuras principales, tales como el Sistema Nervioso Central con el cerebro, el corazón y el Sistema Vascular, etc.

Deporte y salud bucodental

Según informe científico elaborado por la la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, existe relación entre una mala salud bucodental y periodontal, y un menor rendimiento deportivo, y de la misma forma, el deporte influye en la salud bucodental, según afirma el Dr. David Herrera, presidente de SEPA y profesor de Periodoncia en la Universidad Complutense de Madrid.

El deporte, como parte de un estilo de vida que apuesta por el equilibrio y la salud, está asociado con una mejor salud bucodental, pues se ha demostrado que produce un efecto antiinflamatorio y permite mejorar el sistema inmunológico. Estudios científicos internacionales indican que los que utilizan su tiempo libre para practicar deporte tienen menos riesgos de procesos inflamatorios que puedan propiciar la aparición de enfermedades como la periodontitis, por lo que la práctica deportiva regular y moderada previene enfermedades de las encías, habiéndose establecido, incluso una relación entre la obesidad, la buena salud física y la periodontitis, y así las personas con un índice de masa corporal más bajo y que consumen más cantidad de oxígeno durante la práctica deportiva, tienen mejor salud periodontal.

Se ha establecido igualmente que una mala salud bucodental puede inducir una inflamación sistémica, que afecta a la salud en su conjunto, a todo el cuerpo, generando una situación que puede incluso desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes, problemas respiratorios, o partos prematuros. En cuando al rendimiento deportivo, la periodontitis se relaciona con mayor riesgo de aparición de contracturas, fatiga muscular y recuperación más lenta de las lesiones musculares que se producen con la práctica deportiva. El deporte de élite puede implicar riesgo de enfermedades bucodentales, que afecten al rendimiento deportivo, por ello se aconseja a los deportistas que se realicen revisiones bucodentales frecuentes, puesto que si se previenen con hábitos saludables, tendrán una solución fácil y duradera, y no se debe menospreciar el cuidado de la boca del deportista, de ello depende parte de su éxito profesional. Además, un exámen exhaustivo de la cavidad oral del deportista permitirá una optimización de su futuro rendimiento en competición, y aportará información valiosa sobre su estado de salud general. Desde los foros del conocimiento universitarios, acreditados doctores instan a los equipos técnicos que gestionan la actividad y la salud de los deportistas de alta competición a realizarles una valoración de su salud bucodental al inicio de sus temporadas deportivas. Recientes estudios revelan que la salud bucodental de los deportistas de élite no es la más adecuada, con la prevalencia de traumatismos, caries dentales, erosiones, problemas oclusales, bruxismo, periodontitis y entre el 5 – 18% de los deportistas incluidos en estos estudios reconocían que sus problemas de salud bucodental o traumatismos podrían haber influido negativamente en su rendimiento deportivo.

Factores que influyen en la mala salud bucodental de los deportistas

  • Nutrición, consumo frecuente de carbohidratos y bebidas energéticas ácidas.
  • Cambios psicológicos, que producen una disminución de la salivación, sequedad de la boca.
  • Alteración de los mecanismos inmunológicos por la deshidratación, boca seca y entrenamiento intensivo.
  • Falta de medidas de prevención eficaces.
  • Aumento de la tensión y el estrés, responsables de muchas contracturas mandibulares.
  • Malos hábitos en cuanto a salud bucodental.

Uno de los problemas más notables dentro de los que afectan a la salud dental del deportista está el bruxismo, favorecido por la tensión que normalmente deben soportar, que les produce desgaste dentario, hipersensibilidad dental, fracturas dentales, dolor y pérdida de piezas dentales.

La caries dental y la enfermedad periodontal son otras de las afecciones importantes de los deportistas, en parte debido a las dietas que siguen en la que se incluyen muchos hidratos de carbono, bebidas isotónicas, batidos, zumos azucarados, -todos ellos con azúcares añadidos- y a que determinadas especialidades deportivas controlan estrictamente el peso del atleta, lo que a veces puede conllevar trastornos alimenticios, que acaban afectando a la salud general y al rendimiento del deportista. Para evitar todos estos problemas en un plazo más o menos largo, es de la mayor importancia que el deportista reciba cuidados bucodentales especiales desde el comienzo de su carrera deportiva.

Algunos cuidados específicos de higiene bucodental si haces deporte

Para la caries dental, se deberá reducir la frecuencia en la ingesta de carbohidratos, y alternar el agua con las bebidas isotónicas. Hacer un cepillado y limpieza interdental diarios, usando un dentífrico que contenga una cantidad suficiente de flúor.

Para la enfermedad periodontal, será necesario cambiar las costumbres higiénicas, para lograr la eliminación efectiva de a placa dental, usando como hemos dicho antes cepillo dental y limpieza interdental, y abandonar el hábito del tabaco.

Para prevenir erosiones dentales, reducirás la frecuencia de comida y las bebidas ácidas y energéticas, no reteniéndolas en la boca más de algunos segundos, evitando que tengan mucho contacto con los dientes. Los dentífricos con fluoruro de estaño son los más eficaces para prevenir los efectos efectos de la acidez y el exceso de glucosa de las bebidas energéticas.

Una inadecuada salud oral, según nos informan desde el Consejo General de Dentistas de España, conlleva riesgos para el deportista, ya que una maloclusión puede ser el origen de determinados problemas posturales que afectan a su rendimiento. También se indica que determinadas tendinitis y mialgias están producidas por infecciones bucodentales, o como por ejemplo una fractura mandibular, en deportes de contacto, puede estar producida por una muela del juicio retenida. Por todo ello, el Consejo de Dentistas considera fundamental que todo aquel que practique deporte de manera continua visite a su dentista periódicamente para asegurarse una buena salud bucodental.

Los deportistas están muy expuestos a traumatismos e impactos durante la práctica deportiva, de distinta gravedad. Cualquier impacto en la cabeza o región de la mandíbula puede desencadenar problemas en la articulación temporomandibular. En estos casos, lo más recomendable es usar un protector bucal hecho a medida por su odontólogo, se ajusta a la perfección y puede cubrir todos los dientes, asegurando una óptima protección. Esta es la ventaja de los protectores realizados a medida, frente a los termoadaptables o prefabricados, que no ofrecen la misma resistencia ni comodidad de uso.

La salud bucal en la tercera edad

El correcto funcionamiento de nuestra cavidad bucal es el que nos permite una correcta salivación, masticación, digestión y aprovechamiento de los nutrientes de los alimentos, además que tiene un impacto directo sobre nuestra capacidad del habla y sobre nuestra autoestima.

Mientras nos vamos acercando a la tercera edad, pueden comenzar a aparecer problemas tales como el retraimiento de las encías, que deja  las raíces de los dientes más expuestas al efecto de los azúcares y la placa, así como el desgaste y oscurecimiento de nuestros dientes.

Además, los fármacos que comenzamos a ingerir diariamente, muchas veces administrados de forma combinada, reducen la calidad y cantidad de la saliva, incrementando el riesgo de contraer infecciones o caries. Algunos fármacos como los anticoagulantes, antiácidos, analgésicos, anticonvulsivos, beta bloqueadores para prevenir la hipertensión o los ataques cardíacos, ect., son responsables de la inflamación de encías, úlceras, manchas, o la proliferación de hongos, entre otros.

En consecuencia, algunos problemas bucodentales suelen ser más comunes en los adultos mayores. Sin embargo, hay muchos tratamientos y opciones a los que se puede acudir para mantener los dientes y encías saludables en la vejez.

Cambios por el envejecimiento en dientes y encías

A medida que vamos envejeciendo, ciertos cambios comienzan a ocurrir en nuestro organismo. Estos cambios por envejecimiento afectan a todas las células, tejidos y órganos del cuerpo, incluyendo nuestra boca.

El uso de prótesis dentales, la ingesta de medicamentos y los trastornos generales de la salud se encuentran adheridos a la llegada de la tercera edad. Por lo tanto, es posible que al llegar a la adultez mayor tu salud bucal se vea afectada, aún y si te cepillas y utilizas hilo dental con regularidad, esto porque:

  • Las células se renuevan a menor velocidad
  • Los tejidos se vuelven más delgados y menos elásticos
  • Los huesos se vuelven menos densos y fuertes
  • El sistema inmunitario puede debilitarse, por lo que se puedes sufrir de infecciones con más frecuencia y más bien, tardas en más curarte
  • Comienzan a aparecer más caries y las superficies radiculares de los dientes comienzan a deteriorarse.
  • La sensibilidad puede agravarse a medida que se avanza en edad. Las encías se retraen con el tiempo, dejando expuestas las zonas del diente que no están protegidas por el esmalte. Esas zonas suelen ser más propensas al dolor ante la ingesta de alimentos o bebidas frías o calientes. En los peores casos, puede llegarse a tener sensibilidad al aire frío, a bebidas y alimentos ácidos y dulces.
  • Aunque la enfermedad de las encías es un trastorno que puede afectar a personas de todas las edades, suele ser más común después de los 40 años. Durante esta etapa, incluso existen diversos factores pueden aumentar la gravedad de esta enfermedad, como por ejemplo:
    • Una dieta inadecuada
    • Una higiene bucal deficiente
    • Enfermedades como la diabetes, afecciones cardíacas y el cáncer.
    • El estrés y el tabaquismo
    • Ciertos medicamentos que tengan efectos adversos sobre el estado de las encías

Así mismo, todos estos cambios tienen efectos adversos sobre el tejido y los huesos de la boca, lo que aumento el riesgo de problemas de salud  bucal en los adultos mayores.

Problemas bucales más comunes en adultos mayores

El equipo especialista de la Clínica Dental Gonzalvo te recuerda que los problemas bucales en los adultos mayores tienen su origen muchas veces en la falta de higiene, cuidado, control y la selección de alimentos blandos con bajo valor nutritivo, lo cual condiciona la aparición de enfermedades bucales como:

1.Caries

Es el principal problema de salud bucal en adultos mayores por diversas razones: conservación de dientes que deberían ser extraídos, malnutrición y xerostomía por fármacos. También, la saliva es clave para proteger los dientes contra la caries y su ausencia o disminución, la cual suele darse durante la vejez, propicia la rápida aparición y progresión de caries. 

 2.-Enfermedad Periodontal

Es una enfermedad infecciosa crónica que afecta a los tejidos de soporte del diente, incluyendo la encía y el hueso alveolar.

La inflamación periodontal comienza con la acción de las bacterias en el surco gingival, luego se desarrolla una gingivitis que destruye del hueso alveolar y ocasiona la pérdida del diente afectado.

3.-Edentulismo

La etapa final de las caries y la enfermedad periodontal, cuando no son tratadas a tiempo, es la pérdida del diente y finalmente el edentulismo. Este afecta la masticación, acarrea problemas nutricionales y deteriora en gran medida la calidad de la vida del adulto mayor. El problema del edentulismo se agrava cuando no se logra restablecer función masticatoria después de la rehabilitación mediante prótesis dentales. Esto porque se necesita un mínimo de 20 dientes funcionales para garantizar una buena masticación, y la pérdida de alguna pieza afecta esta funcionalidad.

Además, la falta de piezas dentarias también produce las siguientes consecuencias:

  • Menor calidad de vida: hay estudios que prueban que la pérdida de dientes genera un impacto negativo directo en la calidad de vida de los individuos, ya que por ejemplo, la persona deja de  asistir a actividades sociales como reuniones, fiestas o comidas familiares, acomplejados por la falta de uno o más dientes, o porque estos están muy inestables y les hace sentir inseguros.
  • La pérdida de piezas dentales también afecta el área afectiva y sexual del individuo. Por otro lado, existen pruebas de que el adulto mayor puede llegar a  tener una buena actividad sexual, si cuenta una buena prótesis o rehabilitación bucal, ya que adquiere seguridad en sí mismo.
  • Dificultades para hablar.
  • Dificultades para masticar, lo que a su vez genera problemas de digestión y nutrición. Estudios efectuados en Japón han demostrado que los pacientes que viven en casas de reposo tienen problemas de desnutrición resultado de la falta higiene bucal; y por lo cual optan por el consumo de alimentos en papilla, conocida como la sopa de los años dorados.
  • Alteración en el gusto: si tienes una prótesis que te cubre el paladar, por supuesto esto afectará en el deguste de todos los alimentos, afectando su sabor.

4.-Xerostomía

Se define como la sensación de boca seca debido a la disminución de la calidad y cantidad de saliva. Esta condición provoca problemas con la masticación, degustación y deglución, incluso afecta el uso de las prótesis dentales removibles.

Dentro de las causas de Xerostomía están la polifarmacia, especialmente con antihipertensivos, antidepresivos y antisicóticos generando xerostomía en aproximadamente el 30% de la población mayor, la mala salud en general y ser del sexo femenino.

5.-Cáncer bucal

Es el octavo cáncer más común en el mundo entero y suele ser más frecuente en hombres que en mujeres, y en adultos mayores de 65 años. Las consecuencias del cáncer y de su tratamiento, que puede ser por cirugía, radioterapia o quimioterapia, afectan la cavidad bucal y sus funciones básicas, como por ejemplo el habla, la masticación y la deglución, impactando de forma desfavorable en la calidad de vida de los sobrevivientes.

6. Sequedad en la boca

La sequedad en la boca es un trastorno común en las personas mayores. Este puede darse por el uso de medicamentos o ciertos trastornos médicos. Si no se trata a tiempo, esto puede llegar a dañar los dientes.

Cómo proteger sus dientes y encías

Sin importar cuál es tu edad, los cuidados dentales adecuados pueden mantener sus dientes y encías saludables, sobre todo si estás cerca de la edad adulta. Estos son:

  • Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con un cepillo dental de cerdas suaves y pasta dental con flúor.
  • Usar hilo dental al menos una vez al día.
  • Visitar al dentistas con regularidad
  • Reducir el consumo de bebidas dulces.
  • Evitar el tabaco.
  • En caso de que sus medicamentos le estén provocando resequedad de la boca, lo mejor es hablar con su proveedor de atención médica para ver si podría cambiárselos. También puede explorar opciones como la saliva artificial u otros productos para ayudar a mantener su boca húmeda.
  • Si más bien experimentas sensibilidad, prueba una pasta de dientes para dientes sensibles. Si el problema persiste, consulta al dentista, puesto que podría ser una señal de alarma sobre un problema más grave, como por ejemplo, una caries o un diente dañado o fracturado.
  • Las prótesis dentales le hacen la vida más fácil a las personas mayores, pero también necesitan cuidados especiales. Por eso, si tienes una, debes seguir cuidadosamente las indicaciones del especialista y acudir a consulta de inmediato ante la aparición de cualquier problema. Además, deberás realizarte un examen anual para que el especialista pueda comprobar que todo está bien con tu prótesis.
  • En caso de xerostomía se recomienda cambiar su medicación, evitar ambientes cálidos y secos, no consumir alimentos secos, drogas, alcohol y tabaco, humectar la boca con pequeños sorbos de agua, y usar bálsamos labiales y/o aceite de oliva.

Cuándo llamar al médico

Afortunadamente, el odontólogo y el médico pueden ayudarle a enfrentar la mayoría de los desafíos bucales que aparecen con la llegada de la tercera edad de forma satisfactoria.

Por la misma razón, asegúrate de mantener a tu dentista al tanto de cualquier problema de salud como  la diabetes, afecciones cardíacas o cáncer. Así podrá evaluar tu situación general y te ayudará a mantener tu higiene bucal.  

Además,deberías comunicarte con tu dentista si notas:

  • Dolor de diente
  • Encías rojas o inflamadas
  • Resequedad de la boca
  • Úlceras bucales
  • Parches blancos o rojos en la boca
  • Mal aliento
  • Dientes flojos
  • Dentaduras postizas que no están bien ajustadas

¿Es seguro ir al dentista?

Son muchas las personas que se han hecho esta pregunta durante el Estado de Alarma y también  ahora que podemos salir a la calle pero con el Covid19 de la mano. Y es que hay que ser realistas, el virus sigue ahí, por eso hay que seguir teniendo toda la prevención posible y debemos seguir teniendo en mente, siempre presente, que hay ciertas cosas que no podremos hacer tana  a la ligera como antes hacíamos, y que no podremos relajarnos hasta que no llegue la vacuna contra el coronavirus. Pero una cosa es relajarse, y otra dejar de lado ciertas necesidades por culpa del miedo.

Ya lo decían los especialistas cuando todo eso empezó, “el confinamiento puede hacer aflorar muchos problemas mentales de las personas más vulnerables psicológicamente”, y así ha sido. Ha crecido el número de personas con depresión, de personas con ataques de ansiedad, de personas con principio de agorafobia y de personas que están empezando a tener miedo de todo. Debido a ellos los expertos alertan: si un familiar o amigo tiene comportamientos extraños intenta hablar con él para que busque ayuda profesional lo antes posible.

No obstante, el miedo a acudir al dentista es comprensible pues hablamos de un espacio donde el contacto con la saliva es lo más común y donde siempre quedarán partículas en el aire provenientes de otros pacientes. De hecho, quien  más se expone a ser contagiado es, por supuesto, el dentista pero, en menor medida, también lo hacen todos sus pacientes.

Debido a ello, la Organización Colegial de Dentistas de España junto a la Association Dentaire FranÇaise (ADF) han difundido la Guía Práctica COVID-19. Se trata de una guía que ayuda a los odontólogos a seguir todos los protocolos necesarios para garantizar su seguridad y la de sus pacientes en todo momento y gracias a la cual nosotros, como pacientes, debemos dejar el miedo a un lado. Y es que el coronavirus puede traernos consecuencias graves, sí, pero no tenemos por qué contagiarnos siguiendo una prevención básica y, sin embargo, si no atacamos los problemas bucodentales que puedan surgirnos, seguramente lo que podría ser un pequeño problema se convierta en una grave enfermedad mucho más difícil de tratar.

Por eso, aunque no debemos acudir al dentista por estética, si debemos hacerlo en caso de:

Dolor muy fuerte

Si tienes dolor y tras tomar antiinflamatorios o analgésicos sigue ahí, debes ir al dentista.

Infección aguda

Los síntomas de esta afección son inflamación con o sin pus, enrojecimiento en el área, fiebre y dolor intenso.

Traumatismo de emergencia

Cuando una persona recibe un fuerte golpe en la zona de la boca, rompiendo los dientes o cortando la encía o el labio, puede tratarse de una fractura que quiebra el nervio, genera mucho dolor y necesita de atención médica.

Hemorragia que no se detiene

Si se tiene una hemorragia con sangrado excesivo que no se detiene puede implicar un riesgo grave por lo que es necesario acudir al dentista.

Recomendaciones para el profesional

Para los profesionales sanitarios que están sometidos a un riesgo de generar aerosoles (como es el caso en Odontología), se recomienda el uso de mascarillas FFP2 valvuladas. Asimismo, en caso de seguir utilizando la mascarilla quirúrgica habitual, se recomienda cambiarlas cada 2 horas para evitar su deterioro y pérdida de eficacia.

Por otro lado, deben usarse guantes, bata y protección ocular ajustada, además de proceder a un minucioso lavado de manos antes y después de atender al paciente. La higiene del espacio también debe cuidarse. De hecho, todas las superficies de trabajo y del entorno del paciente deben ser inmediatamente limpiadas y desinfectadas. Puede usarse, por ejemplo, una solución de hipoclorito sódico que contenga 1.000 ppm de cloro activo (dilución 1:50 de una lejía con concentración 40-50 gr/litro preparada recientemente).

Recomendaciones para el paciente

Deberá lavarse las manos antes de salir de casa con agua y jabón concienzudamente. Deberá acudir a la clínica con mascarilla quirúrgica, sin quitársela en ningún momento. Una vez en la clínica dental procederá a lavarse las manos de nuevo con agua y jabón o gel hidroalcohólico. Se quitará la mascarilla exclusivamente cuando vayan a realizarle el tratamiento. Esa mascarilla deberá ir a la papelera directamente, podrá reutilizarse.

Una vez recibido el tratamiento deberá ponerse una mascarilla nueva y volverá a lavarse las manos antes de salir de la clínica dental.

Si tanto el paciente como el odontólogo cumplen todas las recomendaciones, el riesgo e contagio para ambos cae notablemente.

¿A qué edad se debe llevar a los niños al dentista?

La frase “hay una edad para cada cosa” seguro que es una de las que más has escuchado a tus padres. Y no te das cuenta de que es verdad hasta que el rol de ser padre lo tienes tú. Y es que es cierto, la vida pasa y da oportunidades para todo, pero está claro que hay que esperar a cada momento. Y la primera visita al dentista de un niño es una de esas preguntas que siempre nos hacemos. Desde la Clínica dental Gaudí, que son expertos en las técnicas de odontopediatría, recomiendan que los niños visiten por primera vez al odontopediatra entre los 3 años, cuando ya han salido todos los dientes de leche, y los 6 años, cuando empieza el recambio dental. Sin embargo, en esta recomendación siempre hay matices.

En la primera visita, el odontopediatra comprobará la posible existencia de caries y/o alteraciones del crecimiento o de la posición de los dientes. Además, el profesional aconsejará a los padres sobre la higiene bucodental del niño y dará indicaciones sobre la correcta técnica de cepillado. Y es que es estos hábitos son esenciales para que posteriormente nuestros hijos mantengan una frecuencia en sus hábitos de salud bucodental. No es la primera vez que un hijo se lamenta de que sus padres no fueron más “férreos” en estos aspectos.

A partir de ese momento, se aconseja que acudan al dentista una vez al año. Esperemos que los padres no lo vean como un gasto, sino una inversión. De un buen cuidado en estos primeros años, puede nacer la posibilidad de no tener que necesitar en los posteriores alguna técnica o tratamiento más costoso.

Odontopediatría

La Odontopediatría es la rama de la Odontología encargada del control, seguimiento y evolución de la salud oral de los niños desde la infancia hasta la adolescencia. Y es que cualquier alteración durante la fase de dentición temporal (lo que conocemos como dientes de leche) puede influir en las piezas definitivas. Por tanto, es importante tratar las posibles anomalías desde las primeras etapas de su vida.

Problemas dentales

A continuación vamos a hacer un listado de los principales problemas dentales que te puedes encontrar entre los más pequeños. Y ojo, porque no son pocos, y todos ellos de gran importancia.

Caries. Es el más común, y por el que seguro que hemos pasado todos. Y es que la caries la podemos desarrollar casi a cualquier edad. Si no es tratada de forma adecuada, lo único que conseguiremos es que aumente el dolor y el deterioro de las piezas dentales, llegando incluso, en algunos casos, a producirse la pérdida de los dientes temporales, lo que desencadena una serie de problemas de oclusión y de posición dentaria. En el caso de los niños la manera de poder evitar que esto se produzca son las revisiones periódicas cada seis meses. Así pues, estate muy atento a la evolución de las caries en tu hijo.

Traumatismos dentales. Es habitual que cuando los más pequeños comienzan a andar sufran golpes y caídas. Muchas veces los dientes son los que se llevan la peor parte. De ahí que haya que prestar mucha atención. Siempre que se produzca un golpe en la boca, lo más recomendable es visitar al dentista de confianza, especialmente si se producen heridas, ya que la mucosa, los labios o el frenillo pueden verse afectados. Y aunque no te tienes que escandalizar, sí te tienes que preocupar por estos golpes que se producen en su mayoría durante juegos o durante la práctica de algún deporte. Mucho ojo porque en ocasiones el traumatismo es tan fuerte que conlleva la pérdida del diente. Si ocurre eso, habrá que acudir cuanto antes al dentista para comenzar con un tratamiento de recuperación.

Gingivitis: Aunque pueda parecer que se trata de una enfermedad de adultos, los estudios más recientes indican que la gingivitis es cada vez más frecuente entre niños, sobre todo a partir de los 5 años de edad. Se acumula placa, una capa invisible de gérmenes sobre los dientes y las encías, que luego se evidencia con inflamación de las encías, enrojecimiento y sangrado. Es el momento de comenzar a cuidar esta enfermedad, ya que el diente puede sufrir mucho e irse dilatando.

Ya has comprobado que son varios los problemas que un niño puede tener en su boca, pese a su corta edad. Por esto, es fundamental inculcar en los pequeños unos buenos hábitos de higiene bucal. Por supuesto hay que enseñarles a cepillarse los dientes de manera correcta, a utilizar el hilo dental y el flúor. No dudes de que se trata de la mejor educación que estás dando y que será un legado magnífico que le dejarás para cuando sea mayor.