Los problemas dentales, la consecuencia oculta tras la pandemia

El miedo, la ansiedad, la tensión… En fin, las emociones negativas que hemos vivido durante el largo confinamiento nos están pasando factura y numerosas clínicas médicas están viendo cómo aumenta exponencialmente el número de clientes que acuden a sus consultas. Es el caso por ejemplo de los psicólogos, quienes están encontrando numerosos casos de estrés, insomnio, depresión y ansiedad entre sus pacientes. Estos problemas pueden permanecer durante meses o años, motivo por el que es muy importante acudir a terapia para tratarlo cuanto antes. Estos profesionales, además, alertan de la importancia de evitar ignorar a la salud mental a pesar de la alerta sanitaria en la que vivimos desde hace varios meses.

Otro aspecto preocupante es el de la imagen que proyectamos y, en esto, nuestra dentadura es muy importante y otra de las que han salido más dañadas de esta cuarentena. En los meses que duró el confinamiento no solo nos tuvimos que tratar desde casas algunas dolencias, sino que la tensión vivida ha generado enfermedades de las encías o incluso bruxismo. Y en este caso, la pandemia derivada del Covid-19 también está acarreando numerosas secuelas en nuestra salud mental.  De hecho, la salud bucodental ha preocupado incluso a la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que antes del confinamiento 3.500 millones de personal a nivel mundial ya padecían problemas relacionados con ella: caries, problemas de encías, tensión maxilar, bruxismo… Por fortuna, los dentistas y los higienistas dentales han vuelto al trabajo de manera habitual. Y todos prometiendo la mayor seguridad. Un ejemplo lo encontramos en Mesiodens, quienes han vuelto al trabajo asegurando la salud de sus profesionales y de sus clientes con medidas como la desinfección constante y el uso de material protector.

Y es que la importancia de la reapertura de las clínicas dentales no es para menos, ya que una nueva epidemia está asolando esta nueva realidad tal y como comentábamos anteriormente: el bruxismo, los problemas en la mandíbula e incluso la rotura de piezas dentales son algunos de los muchos problemas dentales que se está encontrando la población. Y las causas de estos problemas ya son un viejo conocido: la tensión acumulada durante el confinamiento y la falta de actividad física propiciaron situaciones de tensión y de energía acumulada y estancada que no pudimos dar salida y ha acabado manifestándose en la tensión maxilar, conocida como apretar la mandíbula. Emociones como el miedo al virus y a salir de casa, la ansiedad generada por la situación, la incertidumbre que despertaba no saber cuándo íbamos a volver a salir de casa y la tensión por la falta de trabajo, las pérdidas económicas o la necesidad de pagar unas facturas son otras de las causas. Y no podemos olvidarnos del teletrabajo, ya que de la noche a la mañana hemos tenido que trabajar en mesas improvisadas con la primera silla que encontramos por casa. Y así pasamos horas y horas durante un mínimo de cinco días a la semana. ¿La consecuencia? Malas posturas que han repercutido en los músculos del cuello y de los hombros y que conducen al músculo que conecta la mandíbula y el cráneo.

La dieta, aliada en la salud bucodental

Lo que comemos influye sobremanera en nuestra salud dental y, aunque no soluciona todos los problemas (y menos los generados durante el confinamiento), adoptar una buena dieta puede ser crucial a la hora de mejorar el diagnóstico e, incluso, evitar ciertas enfermedades. El grupo de alimentos estrella es el formado por frutas y verduras, ya que frutas como la manzana, la sandía o la pera ayudan a mantener una correcta salud bucodental, el limón ayuda a mantener blanca la dentadura y las fresas cuentan con un componente llamado xilitol, una sustancia que elimina la placa dental a la vez que evita la desmineralización de los dientes. Las verduras, por su parte, también cumplen una función importante: las zanahorias también limpian la placa bacteriana y los vegetales crudos y crujientes retiran los restos de alimentos que pueden quedar entre los dientes.

Los lácteos, los huevos, las legumbres o el pescado también son grandes aliados para nuestra salud, ya que el fósforo que contienen es esencial para la estructura de los dientes. Además, hay alimentos que pueden parecer perjudiciales, pero no lo son y que están arraigados en muchas dietas, como son el chocolate, el té verde, el vino o la cerveza. ¿Cómo nos ayudan? Estos alimentos, consumidos con moderación, previenen la caries, mineralizan el esmalte, fortalecen la dentadura, combaten las bacterias y los hongos o ayudan a combatir la periodontitis.

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