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Los reacondicionados se imponen en las empresas.

Muchas empresas actualizan o amplían sus equipos con reacondicionados. Los reacondicionados son máquinas nuevas con algún defecto de fábrica, con frecuencia reparado, que no afecta a su funcionamiento. Una manera de estar al día invirtiendo menos dinero.

La clave de la productividad está en la tecnología. Si bien, la mano del hombre es fundamental en la producción, son los desarrollos tecnológicos los que permiten revolucionarla. Este fenómeno de la economía es el que explica el paso de la producción artesanal a la producción industrial. Dedicando las mismas horas de trabajo, un hombre con tecnología industrial es capaz de multiplicar por 10 o por más el número de unidades de producto que salen de su trabajo.

En una época tan dinámica como en la que vivimos, en la que la competencia empresarial es voraz y la tecnología está en continua evolución, una empresa que no tiene actualizados sus equipos, con los últimos adelantos que afectan a su sector, puede hacer que se queden rezagados en el mercado.

Sabemos que invertir en tecnología es costoso. Pero no hacerlo puede generar más perdidas, si cabe. Tanto que puede comprometer la estabilidad de una empresa. Invertir en tecnología hoy en día es cuestión de supervivencia, no es una opción.

Por suerte, ha aparecido la modalidad de los reacondicionados. Una alternativa que parece un traje hecho a medida para las pymes, que no suelen contar con un presupuesto tan alto para invertir que las grandes corporaciones contra las que compiten. Y que, sin embargo, les permiten estar a la última sin tener que endeudarse de manera excesiva.

Hace unos años se comenzó a hablar de los productos reacondicionados, sobre todo en electrónica, como una opción económica para los consumidores. Hoy son una  realidad habitual en el mundo de la empresa.

¿Qué son los reacondicionados?

Antes de entrar a ver el papel de los reacondicionados en el mundo de la empresa vamos a mirar qué es un reacondicionado. El blog de Oechsle cuenta que un reacondicionado es un artículo nuevo que ha sido devuelto por un cliente sin usar. Por tanto, es una devolución que se ha efectuado porque no satisfacía al comprador, porque tenía algún defecto o tara en su apariencia (una mancha, un arañazo) o porque tenía una pequeña avería.

Esta situación es bastante habitual en el comercio online. Donde el cliente ha comprado viendo una fotografía por internet y teniendo de referencia la descripción del producto y la ficha técnica, pero no lo ha podido probar.

Cabe destacar que los productos reacondicionados, antes de volver a colocarlos en el mercado, han sido probados y en el caso de que tuvieran alguna anomalía técnica que afectara a su funcionamiento, ha sido reparada. Pero, claro, este producto no se puede vender como si fuera uno nuevo.

El vendedor que lo vende como reacondicionado suele especificar la razón de la bajada del precio. De manera que quien lo compra sabe que ese producto tiene tal o cual defecto.

Esta definición proviene del reacondicionamiento de productos de tecnología y de electrodomésticos, dos de las categorías donde esta modalidad se ha hecho bastante habitual. Pero en lo sustancial afecta también a la maquinaria industrial y a los productos utilizados por las empresas.

Un tipo de artículos reacondicionados bastante interesantes son aquellos que han pasado tiempo en la exposición de una tienda o de un almacén o que han viajado por ferias industriales. Son productos de muestra que han pasado por las manos de mucha gente, que han estado expuestos al sol, pero que funcionan perfectamente. Eso sí, como es lógico, no se puede vender igual que otro producto que no ha salido nunca de su embalaje.

El ahorro de los reacondicionados. 

La página web de la cadena COPE señala que en un móvil reacondicionado te puedes ahorrar hasta 200 € respecto al mismo modelo vendido como nuevo. Los descuentos van del 20 al 50% dependiendo del estado exterior del artículo.

Los productos reacondicionados tienen 3 categorías: Excelente, muy bueno y aceptable. Las 3 hacen referencia a la apariencia externa.

La categoría “Excelente” o “Como nuevo”, que antes se llamaba “Kilómetro 0”, haciendo una analogía con los coches de ocasión sin estrenar, son productos que apenas tienen marcas de uso. Pero que o bien se han quedado obsoletos, porque son de una temporada pasada, porque han sido devueltos por un comprador que se había equivocado en la compra o porque estaban en exposición.

En la categoría  de «muy bueno», el producto tiene rasguños superficiales difíciles de disimular. Un golpe en la parte exterior, un arañazo, decoloraciones, etc. Esta es la categoría más habitual y se le suele aplicar un descuento del 40%.

En la categoría “aceptable”, ya tenemos signos externos visibles, que suelen llamar la atención a simple vista. En este tipo de productos se le suele aplicar un descuento de hasta el 50%. En ocasiones, incluso más.

José Ángel Cuadrado, director “De lo que viene” comenta a la cadena COPE que nunca debemos quedarnos en la categoría del producto. Como hemos visto hace referencia al aspecto exterior. Se supone que el defecto no afecta al funcionamiento. Lo que siempre debemos hacer es leer la letra pequeña. Donde se explica las razones por las que se ha catalogado el producto como “reacondicionado”, las pruebas que se le han hecho, la política de devolución, etc.

Como veremos más adelante, los reacondicionados tienen garantía, pero no pueden ser objeto de devolución por daños que hayan sido declarados.

Equipos informáticos. 

Uno de los sectores donde más ha triunfado el concepto reacondicionado es en los equipos informáticos. Un equipamiento que, a día de hoy, es imprescindible en cualquier empresa y que al comprarlo reacondicionado puede suponer un ahorro importante para el empresario.

En estos reacondicionados tenemos los ordenadores, pero también las impresoras, los servidores, discos duros externos, dispositivos adaptados a tareas productivas, etc. El digital Diario Siglo XXI recalca que comprar informática reacondicionada es relevante para la economía de las empresas.

Al tratarse de ordenadores revisados, reparados y certificados por profesionales, ofrecen un rendimiento similar al de un equipo nuevo, pero con un coste considerablemente inferior. Esto permite optimizar el presupuesto de la empresa sin renunciar a la fiabilidad ni a la garantía.

Antes de volver al mercado, estos dispositivos pasan por un proceso técnico en el que se comprueba el funcionamiento de todos sus componentes. Si alguna pieza presenta desgaste o un rendimiento insuficiente, se sustituye por otra en perfecto estado. El resultado es un equipo plenamente operativo, preparado para afrontar las necesidades habituales de una empresa.

Sin embargo, es importante distinguir claramente el mercado de equipos reacondicionados del comercio clandestino de material informático de segunda mano. Adquirir ordenadores sin procedencia conocida, sin factura o sin garantía puede acarrear importantes riesgos para cualquier empresa. Además de posibles averías, estos equipos pueden incorporar componentes defectuosos, software sin licencia o incluso haber sido obtenidos de manera irregular.

Optar por distribuidores especializados y que trabajan conforme a la legislación vigente aporta seguridad jurídica, soporte técnico y garantía posventa. Al mismo tiempo, contribuye a combatir la economía sumergida y favorece un mercado tecnológico más transparente y responsable. Para cualquier empresa, aunque compre reacondicionados, debe hacerlo a proveedores fiables. Es lo que le garantizará que ha hecho una buena inversión.

Maquinaria industrial.

A la maquinaria industrial también ha llegado el planteamiento de los reacondicionados. Los técnicos de Valcomaq, una empresa valenciana que lleva más de 20 años dedicados a la venta de maquinaria industrial de segunda mano, y reacondicionada, para distintas ramas de la industria, dedican un artículo de su blog a hablar del impacto de los reacondicionados industriales en la economía circular.

Por ejemplo, la maquinaria industrial reacondicionada se ha convertido en una alternativa interesante para las empresas metalúrgicas que desean modernizar sus instalaciones. Equipos como tornos, fresadoras, plegadoras o centros de mecanizado pueden recuperar prácticamente todas sus prestaciones originales tras un proceso de revisión técnica especializado, ofreciendo un rendimiento similar al de una máquina nueva, pero con un coste considerablemente inferior. En muchos casos, el ahorro puede situarse entre el 40 % y el 60 % de lo que supondría modernizar la planta con maquinaria recién salida de fábrica.

El reacondicionamiento profesional va mucho más allá de una simple puesta a punto. Antes de volver al mercado, la maquinaria se somete a una inspección completa en la que se revisan elementos mecánicos, eléctricos y electrónicos, se sustituyen las piezas desgastadas, como rodamientos y correas, y se comprueba que las máquinas toleren el nivel de uso propio de la industria en la que se va a incorporar. Gracias a este proceso, la máquina puede seguir funcionando durante muchos años con total fiabilidad.

Además del ahorro económico, optar por maquinaria reacondicionada contribuye a reducir el impacto medioambiental de la actividad industrial. Fabricar una máquina herramienta nueva requiere una gran cantidad de materias primas y un elevado consumo energético. En cambio, recuperar un equipo ya existente prolonga su vida útil y evita generar residuos innecesarios. Diversos estudios del sector indican que reacondicionar una máquina puede consumir hasta un 85 % menos de energía que fabricar otra nueva desde cero.

La economía circular también ofrece ventajas a las empresas que renuevan sus instalaciones. Vender equipos que aún conservan valor en lugar de almacenarlos o desecharlos permite recuperar parte de la inversión inicial y facilita la financiación de nuevas adquisiciones. De este modo, la maquinaria industrial reacondicionada se convierte en un elemento clave para mejorar la competitividad, reducir costes y avanzar hacia un modelo de producción más sostenible.

Las ventajas de adquirir reacondicionados para una empresa.

Sinteticemos y recapitulemos parte de lo que hemos visto hasta ahora. Estos son algunos beneficios para las empresas de comprar equipos reacondicionados:

  • Ahorro económico. Los equipos reacondicionados reducen de forma notable la inversión inicial respecto a la compra de productos nuevos. En muchos casos, especialmente en maquinaria industrial, el ahorro puede situarse entre el 40 % y el 60 %, sin renunciar a unas prestaciones adecuadas para la mayoría de aplicaciones.
  • Fiabilidad y garantías. Los reacondicionados comercializados por empresas especializadas se someten a revisiones técnicas, sustitución de componentes desgastados y pruebas de funcionamiento. Además, se entregan con garantía y servicio de asistencia, lo que ofrece una seguridad superior a la compra de equipos usados.
  • Mayor sostenibilidad. Prolongar la vida útil de ordenadores, servidores, tornos, fresadoras y otras máquinas reduce la necesidad de fabricar nuevos equipos. Con ello disminuye el consumo de materias primas, energía y emisiones de CO₂, favoreciendo un modelo de economía circular.
  • Mejor aprovechamiento de los recursos. La reutilización de equipos evita que productos perfectamente funcionales acaben convertidos en residuos, reduciendo también los costes asociados a su gestión y reciclaje.
  • Combate contra el mercado clandestino. Comprar a distribuidores especializados garantiza el origen legal de los equipos, su correcto reacondicionamiento y la correspondiente documentación. De este modo, las empresas evitan los riesgos de adquirir material sin garantía, de procedencia desconocida o con posibles problemas técnicos o legales.
  • Mayor rentabilidad empresarial. La combinación de menores costes, equipos fiables y una inversión más eficiente mejora la competitividad de la empresa y libera recursos para destinarlos a innovación, formación y crecimiento del negocio.

La misma garantía que una máquina nueva.

Un aspecto que hemos mencionado de pasado y que es importante conocer es que los artículos reacondicionados, como señala la web de consumo de la Comunidad de Madrid, tienen la misma garantía legal que los productos nuevos. Es decir, tienen una garantía de 3 años desde que se adquirieron, pudiendo el comprador y vendedor negociar una garantía menor que nunca puede ser inferior un año.

La garantía hace referencia al funcionamiento de la máquina, y a elementos internos, como la batería en dispositivos electrónicos móviles. No puede referirse a cuestiones de apariencia y mucho menos si ya estaban señaladas en el momento de su compra.

El tiempo que dure la garantía, el vendedor se encargará de resolver las averías que pudieran presentarse en la máquina o en los equipos, descambiarlos por otros similares o devolver el dinero cuando no sea posible la reparación. Como sucede con cualquier compra, el comprador podrá exigir los derechos asociados a la garantía presentando la factura o el ticket original de compra.

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