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Piel atópica: ¿cómo tratarla?

Muchas son las enfermedades que nos hacen preguntarnos: ¿y cómo hago para que deje de afectarme? La piel atópica, que afecta a un buen número de personas en todo el mundo, es una de ella.

Te damos trucos para tratarla.

 

¿Qué son las pieles atópicas?

La piel atópica, también conocida como dermatitis atópica, es una condición crónica de la piel que se caracteriza por la inflamación y el enrojecimiento de la misma.

Esta afección suele aparecer en la infancia y puede persistir hasta la adultez.

Aunque su gravedad puede variar, la piel atópica puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.

 

¿Qué factores o causas se relacionan con su aparición?

La aparición de la piel atópica está influenciada por una combinación de factores genéticos, inmunológicos y ambientales. Esta condición crónica de la piel se manifiesta como inflamación y enrojecimiento, y puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen.

 

Factores genéticos

Uno de los principales factores que contribuyen a la aparición de la piel atópica es la predisposición genética.

Es común que quienes padecen dermatitis atópica tengan antecedentes familiares que también la sufran, así como otras enfermedades alérgicas como el asma y la rinitis alérgica. Esto sugiere una fuerte predisposición hereditaria.

Los estudios han identificado ciertos genes que están asociados con una mayor susceptibilidad a la piel atópica. Estos genes pueden afectar la función de la barrera cutánea y la respuesta inmunológica del cuerpo.

 

Factores inmunológicos

Desde el punto de vista inmunológico, la piel atópica está relacionada con una respuesta exagerada del sistema inmunitario ante estímulos que normalmente serían inofensivos.

En personas con piel atópica, el sistema inmunológico reacciona de manera desproporcionada, provocando inflamación y otros síntomas característicos de la enfermedad.

Esta hiperreactividad inmunológica se debe a un desequilibrio en el sistema inmunitario, donde ciertas células y moléculas inflaman la piel y agravan la condición.

 

Factores ambientales

Diversos factores ambientales pueden desencadenar o empeorar la dermatitis atópica:

  • Alérgenos: El contacto con alérgenos comunes como el polvo, los ácaros, el polen y ciertos alimentos puede desencadenar brotes de dermatitis atópica. Estos alérgenos provocan una respuesta inmunitaria que agrava la inflamación de la piel.
  • Estrés emocional: El estrés emocional es otro factor que puede influir en la aparición de la piel atópica. Situaciones de estrés pueden desencadenar brotes o empeorar los síntomas existentes.
  • Cambios climáticos: Los cambios en el clima, especialmente el frío y la baja humedad, pueden resecar la piel y agravar la condición. Las temperaturas extremas y la humedad baja pueden comprometer aún más la barrera cutánea.
  • Productos químicos agresivos: El uso de productos químicos agresivos, como detergentes fuertes, jabones perfumados y ciertos cosméticos, puede irritar la piel y empeorar la dermatitis atópica. Estos productos pueden eliminar los aceites naturales de la piel, haciéndola más susceptible a la irritación y la inflamación.

 

¿Cuál es su sintomatología?

Los síntomas de la piel atópica varían en función de la severidad y la edad del individuo.

Esta condición cutánea crónica puede manifestarse de diversas formas, afectando la calidad de vida de quienes la padecen. Es importante comprender los síntomas para poder identificar y tratar adecuadamente la piel atópica.

  • Sequedad extrema de la piel: Uno de los síntomas más comunes de la piel atópica es la sequedad extrema de la piel. Esto se debe a que la barrera cutánea no retiene la humedad de manera efectiva, lo que lleva a una piel áspera y con sensación de tirantez.
  • Picazón intensa: La picazón es otro síntoma característico de la piel atópica. Esta picazón puede ser intensa y persistente, lo que puede causar molestias significativas en quienes la padecen. La constante necesidad de rascarse puede empeorar la condición y llevar a complicaciones adicionales.
  • Enrojecimiento y erupciones: El enrojecimiento de la piel y las erupciones son síntomas comunes de la piel atópica. Estas erupciones pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero son más frecuentes en áreas como las manos, los pies, el cuello, la parte interna de los codos y detrás de las rodillas. En los bebés, las erupciones suelen manifestarse en el rostro y el cuero cabelludo.
  • Riesgo de infecciones secundarias: La picazón constante asociada con la piel atópica puede llevar a rascarse excesivamente, lo que puede dañar la piel y aumentar el riesgo de infecciones secundarias. Las bacterias pueden ingresar a través de las lesiones cutáneas y causar complicaciones adicionales que requieren tratamiento médico.
  • Grietas, costras y liquenificación: En casos severos de piel atópica, la piel puede presentar grietas, costras y un engrosamiento conocido como liquenificación debido al rascado crónico. Estos cambios en la piel pueden causar incomodidad adicional y dificultar la cicatrización de las lesiones.

 

Consejos «de la abuela» para tratar la piel atópica

Los remedios caseros o «consejos de la abuela» para tratar la piel atópica suelen enfocarse en aliviar la picazón y mantener la hidratación de la piel. Algunos de estos consejos incluyen:

  • Baños de avena: Añadir avena coloidal al agua del baño puede ayudar a calmar la piel inflamada y reducir la picazón.
  • Aceite de coco: Aplicar aceite de coco virgen extra puede proporcionar hidratación y tiene propiedades antibacterianas que pueden prevenir infecciones.
  • Compresas de té de manzanilla: La manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias que pueden aliviar la irritación. Empapar una toalla en té de manzanilla frío y aplicarla sobre las áreas afectadas puede ser beneficioso.
  • Aloe vera: El gel de aloe vera tiene propiedades calmantes y puede ayudar a reducir el enrojecimiento y la inflamación.
  • Miel: La miel es conocida por sus propiedades antibacterianas y antiinflamatorias. Aplicarla directamente sobre las áreas afectadas puede ayudar a acelerar la cicatrización y prevenir infecciones.

 

Consejos profesionales para tratar la piel atópica

El tratamiento profesional para la piel atópica generalmente incluye una combinación de cuidados tópicos y medidas preventivas. Los dermatólogos y farmacéuticos suelen recomendar:

  • Emolientes e hidratantes: San Félix 75, farmacia con gran experiencia en el sector de la sanidad, nos recomienda usar regularmente cremas y lociones emolientes, porque estas ayudan a restaurar la barrera cutánea y mantener la piel hidratada. Es crucial aplicar estos productos varias veces al día, especialmente después del baño.
  • Corticoides tópicos: En casos de brotes agudos, los corticoides tópicos pueden ser recetados para reducir la inflamación y el picor. Su uso debe ser supervisado por un médico debido a posibles efectos secundarios.
  • Inhibidores de calcineurina: Estos medicamentos, como el tacrolimus y el pimecrolimus, son alternativas a los corticoides y pueden ser usados a largo plazo para controlar los síntomas.
  • Antihistamínicos: En algunos casos, los antihistamínicos orales pueden ser recomendados para reducir la picazón, especialmente si esta interfiere con el sueño.
  • Antibióticos: Si hay signos de infección secundaria, como enrojecimiento severo, calor, o secreción de pus, pueden ser necesarios antibióticos tópicos u orales.
  • Fototerapia: En casos severos y resistentes al tratamiento tópico, la fototerapia (terapia con luz ultravioleta) puede ser una opción.

 

¿Puede evitarse que salga o podemos hacer que desaparezca para siempre?

La dermatitis atópica es una condición de la piel que, lamentablemente, no tiene una cura definitiva. Se trata de una enfermedad crónica que puede requerir un manejo continuo a lo largo de la vida de la persona que la padece. Sin embargo, existen estrategias que pueden ayudar a controlar y reducir la frecuencia y severidad de los brotes.

Una de las formas más efectivas de manejar la dermatitis atópica es mantener una buena hidratación de la piel. Esto implica el uso regular de cremas hidratantes suaves y sin fragancia, que ayuden a fortalecer la barrera cutánea y a prevenir la sequedad de la piel. Evitar el uso de jabones perfumados y productos químicos agresivos también puede ser beneficioso para evitar la irritación de la piel.

Además, es importante identificar y evitar los desencadenantes conocidos de la dermatitis atópica. Estos desencadenantes pueden incluir alérgenos como el polen, los ácaros del polvo y ciertos alimentos, así como factores ambientales como el estrés emocional, los cambios climáticos y el contacto con productos químicos irritantes. Evitar estos desencadenantes puede ayudar a prevenir los brotes y a reducir la gravedad de los síntomas.

Es importante seguir las recomendaciones médicas y utilizar los tratamientos recetados de manera regular. Esto puede incluir el uso de medicamentos tópicos como cremas o ungüentos con corticosteroides para reducir la inflamación y la picazón, así como antihistamínicos para controlar la picazón y promover el sueño.

Si bien algunos niños pueden experimentar una mejora significativa de los síntomas a medida que crecen, y algunos incluso pueden ver desaparecer la condición por completo, para muchos adultos la piel atópica puede persistir a lo largo de la vida.

En estos casos, un manejo continuo de la enfermedad es necesario para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

 

¿Sufres de piel atópica?

Comprender sus causas, síntomas y las diferentes estrategias para su manejo es crucial para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Tanto los remedios caseros como los tratamientos médicos profesionales tienen su lugar en el manejo de esta afección.

Aunque no existe una cura garantizada para la piel atópica, mantener una rutina constante de cuidado puede ayudar a controlar los brotes y minimizar las molestias asociadas.

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